miércoles, 27 de septiembre de 2017

COMO PELELES


Retomo la crítica a través de la palabra escrita, la que hace ya algún tiempo dejé de hacer por el asqueo del comportamiento de nuestros políticos, por cierto, continuado y agrandado cada vez más.

No es la España que Machado canta en su último verso del poema "La España de charanga y pandereta" que dice: "España de la rabia y de la idea".  No es esa España la que tenemos, ni siquiera la que describe en la primera parte del poema. Ni siquiera esa. Tampoco es de broma, ni de risas, pero sí de chiste, que si lo cuentas, los escuchantes, abroncan.

Y en esa estamos. De broncas. De broncas entre los dirigentes políticos para distraer al pueblo llano para que no piense. Si no es por una cosa, es por otra, lo cierto es que siempre andan enredados en las mismas cuitas, y los que pensamos o queremos pensar, llega un momento de asqueo en el que te aburre de tanta bazofia.

Esta democracia vigilada en la que dejan gritar para el desahogo de las masa, ya diluidas, solo sirve para eso, para gritar. La jerarquía política se ha llenado de privilegios y al pueblo le ha dejado solo el servilismo. Mesa y mantel para la primera, migajas para el segundo. Y así y todo, el pueblo se contenta y se hunde en la miseria de la pobreza, no ya con resignación, sino con complacencia, agradeciéndole a la jerarquía política sus dádivas.

Estamos no sabemos, o no sé dónde. Cada vez es más difícil situarse en el lugar adecuado. Hace ya algún tiempo que esta sociedad globalizada ha cambiado sus valores, sus principios y la que nos toca, nos toca con arrogancia y sin escrúpulo alguno. Lo anterior no vale, ni siquiera para aprender, porque se ha quedado antiguo, viejo y añejo.

Se echa de menos, o mejor dicho, echo de menos esa etapa de valores y principio en la que me crié y en la que mis mayores me inculcaron el respeto y la buenas maneras a todo, lo que no implicaba que no se utilizara el derecho a la rebeldía. Sí. La echo de menos. Por qué no decirlo.

La globalización nos ha traído, entre otras muchas cosas, que la jerarquía política juegue con los tiempos a su antojo y a su conveniencia de intereses.

Estamos en los de la corrupción descarada y sangrante. No hay día que no salte un caso. La jerarquía política se protege. La corrupción es un escándalo que los que aspiran a ser jerarca la soporta menos, por ser tan abundante, seguida y contraria a sus aspiraciones. La efervescencia está ahora en taparla. ¿Cómo? inventando. Inventando la jerarquía política problemas hirientes para que el pueblo mire en esa dirección y deje de mirar hacia la otra.

Los gobiernos corruptos de un lado y del otro, central y autonómico, están en esa tarea. Tanto el central de España, como el autonómico de Cataluña, necesitan distraer al pueblo para tapar sus vergüenzas.

El Rey, Felipe VI,  Jefe del Estado es como su tío bisabuelo. Sordo y mudo.

Europa no está ni se le espera.

Y en esa estamos, como peleles, en las manos de unos impresentables arrogantes y de una panda de golfos que juegan a romper España.


Simón Candón Sánchez 27/09/2017

jueves, 27 de julio de 2017

LA MUERTE DE UN DELINCUENTE

Hay muertes que, por la identidad del fallecido, tienen una gran repercusión mediática. Y a pesar de que sobrevuela una consigna de silencio que nadie ha dado, es un secreto a voces que no interesa a muchos que se aireen determinadas situaciones. Recogiendo el dicho popular: cuanto más se remueve la mierda, más apesta. Sea bien entendido que no hay ánimo de ofender ni al fallecido, ni atacar a la moral de ninguno de sus allegados y amigos.
Miguel Blesa era un delincuente.  Así lo había dictaminado una sentencia judicial por la que se le impusieron 6 años de cárcel por haber cometido un delito de apropiación indebida, vulgo: robar (Caso de las tarjetas black). Hasta aquí nada que no sea conocido por la opinión pública. Una sentencia condenatoria por haber cometido un delito implica que el condenado es un delincuente, lo de calificarlo como delincuente de guante blanco o de ganzúa es harina de otro costal.

Pero el fallecido, tristemente fallecido para sus allegados, tenía pendiente otros dos juicios en calidad de acusado: uno de ellos por estafa en el caso de las Preferentes y el segundo por los sobresueldos de Caja Madrid. A los seis años de cárcel que ya redimía, se podrían acumular, posiblemente, un mínimo de otros diez años de reclusión. Para Blesa iba a suponer ingresar de nuevo en prisión ya que, ahora sí, había sido condenado con anterioridad y por lo tanto, no podría gozar de ventajas a la hora de revisar a la baja su expediente carcelario.

¿Puede haber pesado demasiado el negro panorama que se le presentaba a Blesa para tomar la decisión de suicidarse? La teoría del suicidio es la que parece tomar cuerpo en las investigaciones, al menos es lo que se filtra en la prensa en estos momentos. No es que dudemos de la próxima versión oficial sobre la muerte del tristemente famoso fallecido, pero son muchas las interrogantes que se plantean en estos momentos: ¿Beneficia a alguien la desaparición de Blesa? ¿Quién devolverá lo robado si la Justicia dice que hay que reponer lo sustraído? ¿Continuarán los procesos abiertos a pesar de que ya no pueda ser acusado por haber muerto? ¿Sus familiares tienen responsabilidad? ¿Responderá la entidad financiera del fiasco y de la mala gestión, parece que intencionada, del que era su máximo responsable?... Son muchas las dudas que surgen y muchas las inquietudes de los perjudicados. La justicia debe actuar con criterios de equidad acordes con la moralidad (o falta de la misma) de los acusados y las justas aspiraciones de los perjudicados.

Si por algo pasará a la historia Miguel Blesa, a pesar de que poderosos intereses tratarán de ocultar la basura con cenizas, humo, gruesas cortinas y todos los medios a su alcance, será por ser el máximo responsable de timar a más de 3.000 pensionistas. El título de timador, al menos para la mente de los estafados, no se lo quita nadie. El poder y los medios que sean capaces de exhibir y costear los que se beneficien de acallar el escándalo, determinarán el tiempo que dure en la memoria el “honorífico” título de embaucador.

Atrás quedan los ancianos engañados con las preferentes de Caja Madrid, presidida en aquellos momentos por el ¿suicidado? Esos más de tres mil pensionistas perdieron los ahorros de toda una vida de esfuerzos con los que habían previsto suavizar y mejorar el resto de sus días, los años de merecido descanso, el derecho a tener una calidad de vida y una seguridad económica que pisotearon, con malas artes, estos buitres embaucadores que les dieron el timo de la estampita en forma de “preferentes”.

Por cierto que nadie ha salido hasta el momento para lamentar la muerte del Sr. Blesa. ¡Qué desagradecidos son algunos!, o muchos.

José Campanario

lunes, 13 de febrero de 2017

CONTRATOS DE 2 HORAS. TRABAJOS DE 10 HORAS

Obligados a mal vivir y a trabajar 10 ó 12 horas la gran mayoría de los currante de este País, aunque sus contratos sean de 2 ó 4 horas, aquellos que encuentran algún trabajo, que ya por encontrarlos y que según el Sr. Loaiza, ex presidente de la Diputación de Cádiz, y tenerlos son ya de por sí trabajos de calidad, el Sr. Rajoy, con su equipo de gobierno, ha impuesto a los ciudadanos, con el consentimiento de los demás partidos de la oposición y de los sindicatos que no han hecho, ni hacen nada para impedirlo y ponerlo en práctica, de nuevo, la esclavitud. No son cadenas, ni galeras o plantaciones de tabacos o algodonales a los que son condenados. No. Son condenados a las más míseras de las pobrezas. Es la esclavitud selectiva y de obediencia obligada. Los latigazos de antaño no tienen nada que ver con los de ahora, pero duelen de la misma manera, o más.



Los grandes señores amplían sus haciendas y sus feudos, mientras que los ciudadanos son recluidos a más miserias, a más pobreza.

Este gobierno, como cualquier otro gobierno debería entender y saber que un contrato de 2 horas, al trabajador no le da tiempo a hacer nada y que por lo tanto de lo que se trata con estos contratos es de hacer legal el fraude; los sindicatos también lo saben y lo consienten. Con este tipo de contratos precarios, no solamente se legaliza el fraude, sino que a los poderosos lo hacen más poderos y a los pobres, lo hacen más pobres y como consecuencia de esto, al Estado, también.

Siendo partidario de la globalización en el respeto de los pueblos, de sus costumbres y creencias, los distintos gobiernos del mundo, deberían potenciar la demolición de los muros y fronteras existentes y no potenciar, como lo hacen, el cierre de fronteras y la prolongación o nuevos muros entre las naciones, que es lo mismo que entre las personas. Nadie nació donde quiso, sino donde le tocó y eso no debería impedir caminar por el universo con orden y concierto, sin fronteras, ni muros que impidiera atravesarlo en libertad.

El título de la obra teatral de D. Jacinto Benavente, "Los Intereses Creados" me llevan a pensar en los resultados de los congresos celebrados ayer en Madrid del Partido Popular, así como de Podemos en el que los resultados fueron los previstos; en el uno, que somos los mejores y puedo dar todavía mucho más (por el culo) y el otro, me voy, pero me quedo. Mucho teatro y al final de las funciones de ambos, muchos aplausos para que la vida siga igual, facilitando el fraude, los paraísos fiscales, los contratos precarios de 2-4 horas para trabajar 10-12 horas, los recortes de todos los derechos, los incumplimientos de la constitución con respecto a la igualdad de oportunidades en todos sus aspectos.

Obligados a mal vivir por los intereses creados en donde se cumple aquello de que con este tipo de situaciones los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Los actores viven con sus representaciones y los espectadores mueren en 2-4 horas oficiales y fraudulentamente en 10-12 horas después de haber estado obligados a mal vivir con un trabajo, al parecer, de calidad.


Simón Candón 14/02/2017

domingo, 5 de febrero de 2017

MALOS HÁBITOS



Nos estamos acostumbrando. Hasta parece que no nos causa ni sorpresa ni repulsa comprobar a diario cómo la foto del panorama político en nuestro país está saturada de corruptos, desvergonzados, aprovechados, embusteros, traileros políticos, inútiles, perros fieles, sujetos con enormes tragaderas, estómagos agradecidos, sustitutos de intereses ajenos… toda una fauna de carroñeros amantes de lo podrido, que se completa con una jauría de alimañas dispuesta a morder el cuello de los que se pongan en contra de sus dueños.

Hace algunos años, cuando a un personaje público le sacaban algún renuncio o era pillado, le tocaba, aparte de desayunar con sapos durante una temporada, presentar la dimisión o ser condenado al ostracismo. Hay varios ejemplos, aunque al parecer han pasado al olvido tanto de los ciudadanos como de los responsables de la cosa pública. No cabe otra interpretación cuando hay casos de manifiesta inutilidad, e incluso de mala intención, permitiendo que la mierda que mancha las manos de algunos, se transforme en manjar perfumado de gloria, o al menos que sea tragado así por la opinión pública.

Es frecuente que cuando uno de estos sujetos rodeado de inmundicias pero con el cetro del poder en sus manos aparece, los ciudadanos, en un acto de cobardía, lo entronizan y lo coronan con una aureola de admiración. Y ello, a pesar de que somos conscientes de su corrupción, de su tolerancia total, absoluta y cómplice con los corruptos, de su participación en el amontonamiento de basura y de su interesada defensa del corrupto. Sólo cabe una explicación a esto: ¡hay mucho lameculos suelto, hay mucha cobardía!

Esta sociedad, nuestra sociedad, ha invertido los papeles: ya la honradez no tiene vigencia, ya la limpieza, la sinceridad, la valentía no cotizan en la bolsa de valores sociales. Ahora la moda, lo que se impone, lo que tiene fuerza y fuste es llenar la cartera, sin importar la peste a alcantarilla que desprenda o el hedor a letrina; ahora se lleva que las comisiones por mediar se cobren en negro, ahora los sobres y los regalos se justifican, aunque sean la contraprestación de concesiones oscuras de contratos o favores hechos con dinero público. Y no digamos nada si lo que se ofrece es un sillón que conlleva ciento y pico largo de miles de euros, ¡o doscientos mil, que también los hay! Esta sociedad, nuestra sociedad, tristemente, está aprendiendo a convivir con el estercolero, a respirar la pestilencia de la basura y a limpiar los zapatos llenos de excrementos en las alfombras que tapan las suciedades de los mármoles.

Un cirujano lo tiene claro: Hay que cortar el miembro podrido antes de que se expanda la gangrena a todo el cuerpo. Nuestra sociedad debería aprender: mejor que desaparezca un partido político, y con él todos sus corruptos miembros, que seguir tolerando y compartiendo la pestilencia de la podredumbre.

José Campanario

martes, 27 de diciembre de 2016

CUENTO DE NAVIDAD


Día veintidós de diciembre. Ya se ha jugado la lotería de Navidad. Es media tarde. Casi anocheciendo. Acabo de llegar de estar en las grandes superficies de compra. Es una locura. Tropiezos por un lado, empujones por otro. Estrecheces. Carreras. Prisas. Agobios. Ansiedades. Sofocos. Todo un esperpento. Quiero contar un cuento de Navidad. Mi mente hierve. ¡Hay tantas cosas que contar! ¿Realidades? ¿Mentiras? ¿Cuentos? Porque... si plasmara aquí las realidades del día a día que he tenido la suerte de vivir, o las mentiras en las que nos movemos, seguro que tengo material, casi infinito, para contar, no solo un cuento, sino miles de cuentos. Pero hoy, hoy voy a contar un cuento de historia de un cuento. Breve. Muy breve. Voy a huir de las locuras; de los empujones; de las carreras; de las prisas; de los agobios; de las ansiedades; de los sofocos; de los esperpentos; incluso de los empujones de las grandes superficies en donde parece que el tiempo se acaba y se quiere salir a toda costa de ese infierno del gasto banal y consumista. Me encierro. No quiero saber nada del exterior que tanto me oprime. Nada de nada. No quiero saber. Me recluyo. Fuera banalidades.

Mi cuento es recogido; sosegado; tranquilo; armonioso; de emoción; de reconocimiento; de conmemoración o incluso, me atrevo a decir, de pleitesía a un héroe, de mi héroe, por qué no decirlo, porque de eso tratan generalmente los cuentos ¿no? de héroes.

Pues vamos allá.

Voy a comenzar mi cuento como se suele hacer cuando se cuenta: "erase una vez que se era" de un día de un mes de Marzo o Abril, no se sabe con certeza si fue el uno o el otro, pero seguro que era en primavera donde la naturaleza se muestra esplendorosa y la vida cobra sentido con mayor fuerza, de hace muuuuuuuchooooooss añooooos,  que nació un niño, según la leyenda, en un pesebre al calor de un buey y una mula, en un establo porque nadie quería acoger a esa madre, de nombre María,  con dolores de parto acompañada de su esposo José. También dice la leyenda que una estrella llevó hasta ese lugar de nacimiento a tres magos, al parecer Reyes de Oriente, para ofrecerles regalos. Al tener conocimiento de este hecho los poderosos  e hipócritas del lugar y sus secuaces, desde ese momento, empezaron a preocuparse por ese niño, del que decían que era el rey que esperaban. Ya, un tal Herodes, cuando se enteró que este niño había nacido, mandó a su ejército de puerta en puerta por toda la ciudad de Belén para que, como no sabía quién era ese niño, mataran a todos los varones recién nacidos. Y así lo hizo, pero no encontró al niño que nació en el pesebre de un establo a las afueras de Belén, a quien le llamaron Jesús y a quien todo un Pueblo le estaba esperando como un Héroe que le salvaría de la esclavitud a la que estaba sometido.  Desde entonces, nos cuenta la leyenda,  por estas fechas, celebramos tres acontecimientos en su honor. El primero, con gran regocijo y alegría, el de su nacimiento,  el de Jesús, donde padre, madre e hijo están juntos en familia ,por eso, la Navidad. El segundo, muy triste e indignación, el de la matanza de los niños por mandato de Herodes, que murieron a manos del ejercito siendo inocentes y el tercero, el de los Magos de Oriente, al parecer reyes, que le llevaron regalos al recién nacido. Así se cierran estas fiestas sobre la leyendas de unos acontecimientos que sucedieron hacen muuuuuuchooooossssss añoooooos  de un niño nacido en Belén, en el pesebre de un establo, a las afueras de la Ciudad, al que le pusieron por nombre Jesús, que traía la esperanza de la liberación de su Pueblo con las única armas que puede blandir un hombre de bondadoso, como es  la Palabra para pedir la Paz y el Amor entre todos los hombre.


Simón Candón 22/12/2016

viernes, 18 de noviembre de 2016

MIEDO = ESCLAVITUD




Después de la travesía del desierto en la escritura por el empacho de los acontecimientos repetitivos en la política española en este casi último año de interinidad de gobierno, o mejor dicho, de en-funcionalidad, que eso de funcionar es otra cosa, vuelvo a echar mano de la pluma para incidir en lo mismo: en las desvergüenzas de la clase política.

No es que yo sea un "pitoniso", pero ya vaticiné en mi último artículo de fecha 9 del mes pasado que no habría terceras elecciones, ya que por interés de ellos mismos, los político, la clase política, no podían permitirse ese "lujo", y así ha sido. Ya el Presidente electo, que fue candidato a la investidura de gobierno por el Partido Popular, representó la teatralidad del momento en donde prometió, una vez más para no cumplir nada, con el descaro que le caracteriza y los otros actores cumplirán con su papel para que todo siga el guión establecido.

Que el poeta ya lo dijo bien clarito aquello de: "poderoso caballero es don dinero", es bien sabido y de ahí parte todo el meollo de la cuestión de cómo se mueve esta Sociedad. Aquí, en este caso, no emplea "El Caballero Don Dinero" el eslogan de: "Y... tú más", no, al contrario, aquí el eslogan que lleva a raja tabla es el eslogan: "Y yo más". Estamos en la Era de "la globalización", que consiste, según dice Wikipedia, "en la ampliación de la dependencia económica, cultural y política de los países del mundo, la cual es originada por el aumento insólito de la actividad internacional, el comercio mundial de bienes y servicios, el flujo de capitales, así como el avance de los medios de transporte, y el uso de las nuevas tecnológicas de información y comunicación" En esta nueva Era, la esclavitud se manifiesta de manera implacable, como siempre, al servicio de los intereses del ya mencionado "Caballero". En este asunto, nada es nuevo, ni siquiera en los nuevos tiempos de la globalización, donde el sol nace y muere igual todo los días desde siempre.

El miedo y el terror van siempre de la mano. Pero... ¿qué es el miedo que tanto nos cohíbe, o el terror que tanto nos espanta? son estados emocionales que nos llevan a sentirnos impotentes ante situaciones incontroladas. Unos de los peores enemigos a los que se enfrentan los animales, tanto irracionales como racionales. El miedo, el terror es la dictadura de la libertad.

Ya desde pequeñito, nuestros mayores, ante situaciones o bien de peligro, o bien de actuaciones que no quieren que hagamos,  nos hacen sentir esa emoción de miedo o de terror para tenernos controlados. Para el "poder" es fundamental el control de todo. Y así, para asustarnos, nos decían, cuando pequeños," que viene el hombre del saco" y sentíamos el terror del miedo.

La clase política, sabedora de estas debilidades, emplean distintas artimañas para tenernos en sus manos y emplean discursos tan aterradores que nos doblegan a la más miserable esclavitud emocional. Y digo aterrador porque... perder el bien más preciado al que tiene derecho los ciudadanos, como es la Libertad, es lo más aterrador, valga la redundancia, que le pueda suceder.

Lo que en España viene sucediendo en los últimos tiempos, a raíz de la crisis inventada por el gran Capital, es de juzgado de guardia. Todos aquello que manejan esos hilos, que llevan a los ciudadanos a la miseria, a la indigencia, a la falta de libertad, a la esclavitud, deberían estar en la cárcel sin remisión alguna. El pánico, el terror, el miedo que la clase política ha trasmitido y trasmite a los ciudadanos, es de lo que se sirve para dejarlos en el más absoluto abandono y a su suerte, con unos dirigentes incapaces de guiarlos hacia una sociedad más justa e igualitaria y mantenerlos y mejorarlos en la sociedad del bienestar.

El voto es asustadizo y conservador. El voto no es valiente. El voto es cobarde. El voto va con la persona, pero si a la persona le meten el miedo por todo el cuerpo diciéndole que lo que le queda, lo va a perder, porque antes, ya, se lo han quitado casi todo lo que tenía, hace y dice aquello de: "virgencita, virgencita, que me quede como estoy". Y es lo que pasa.

No se entendería nada de lo que ha ocurrido en estas dos últimas elecciones sin el miedo y el terror; De lo haber existido, estaríamos, ahora, en una sociedad libre y sin ataduras, pero me temo que la clase dominante y política continuarán utilizando estos factores para tener cautivo el voto, que es lo mismo que tener entre sus redes a los ciudadanos.

Hay gente que le gusta meter miedo, otros se hacen temer para darse a respetar; hay quienes inspiran miedo para ocultar su cobardía y hay quienes meten miedo para aumentar sus intereses.


Simón Candón 18/11/2016

lunes, 24 de octubre de 2016

EL PREIO DE LA ABSTENCIÓN



         Somos testigos de un hito histórico: la primera vez que un partido de izquierda va a facilitar el Gobierno a la derecha en este país. Todo se justifica en el interés de España, desde las posiciones socialistas, que a su vez coinciden sorprendentemente en los mismos términos con la derecha. No parecen identificarse las bases del PSOE con sus dirigentes y, por ello, el divorcio está servido. Traerá o no consecuencias, todo depende de lo atadas que tengan los cargos institucionales las asambleas locales. De todas formas tiene mala pinta, sospechamos que puede llegar la sangre al río y, ante las posturas irreconciliables que se darán, puede estallar la bomba de la ruptura, el peor escenario imaginado para la izquierda socialista.

         El PSOE ha sido torpe, muy torpe dejando que se apropien del terreno, del escenario político revuelto de este país, los medios de comunicación afines al PP ayudados, todo hay que decirlo, por figuras históricas del socialismo hispano. Los “jubilados” del PSOE han demostrado tener más fuerza, habilidad y poder de maniobra (la veteranía es un grado) que los ejecutivos elegidos por los militantes. Esto ha creado serias dudas sobre el funcionamiento democrático de un partido más que centenario que ha quedado al mismo nivel, o casi, que el PP de don Manuel Fraga: imponer criterios y dirigentes sin pensar ni contar con las bases. Duro, pero así de real. Al menos es lo que piensa el ciudadano de a pié. Insistimos, el PSOE ha permitido que la presión los desarbole cuando debió haber sido para el Sr. Rajoy y su formación acuciado para formar gobierno y defender “el interés de España”, que, dicho sea de paso, han conseguido no sólo salir beneficiados, sino además meter en una grave crisis al principal partido, de momento, de la oposición.

         Son las consecuencias de estar tanto tiempo, por parte del PSOE, nadando en aguas revueltas y no conseguir salir del desierto ideológico, de no ser capaz de auspiciar un proyecto social con los cambios profundos que requieren los momentos actuales, de estar incapacitados para soltar amarras, de seguir pegado y atado al sistema  y de permitir que los “elefantes blancos” se erijan en guías y portavoces del colectivo progresista, cuando en realidad no son más que portavoces de sus propios intereses.

         Y todo esto, el escenario de la postura abstencionista favorecedora a la derecha, traerá consecuencias. De momento la pérdida del lugar como referencia de la izquierda, el espejo en el que se puedan mirar las personas progresistas de este país. Otras consecuencias en segundo lugar, por una cuestión temporal, será el abandono del electorado que sufrirá el PSOE y, lo que es mucho más grave, la reducción drástica de su militancia. Es posible que las mesas de Ferraz se vean repletas de bajas de afiliados, el abandono puede ser masivo, por dos razones: por lo doloroso de colaborar con la derecha y por el ninguneo al que los dirigentes han sometido a sus bases.

         La consecuencia a medio plazo para el PSOE puede ser ocupar el espacio de los llamados partidos bisagras, es decir una representación parlamentaria sin peso específico, sin poder de decisión y tan sólo disponible para reforzar las voluntades del más fuerte. Es lo que viene siendo pasar a un segundo plano político, a ser un segundón, ni chicha ni limoná.

         Claro que no sólo depende del PSOE, los movimientos de Podemos, las decisiones que tomen los del partido morado y su capacidad para enamorar a los votantes y ciudadanos progresistas, tendrán mucho que ver con el futuro del socialismo tradicional en España.

José Campanario