domingo, 11 de octubre de 2015

MAYORÍAS ABSOLUTAS


Ya se ha puesto en marcha la maquinaria. Durante los casi dos meses y medio que faltan para las elecciones, asistiremos al espectáculo de la clase política: descalificaciones, insultos, malos modos, acusaciones y todo un variopinto abanico de despropósitos, mala educación y falta de civismo. Lo peor es que ya no van a proceder tan solo de la “casta”, las formaciones políticas emergentes, como se califican a los nuevos partidos por los plumillas del mundillo sin que nadie sepa por qué se utiliza el epíteto emergente. (Emerger: Brotar, salir a la superficie del agua u otro líquido, Diccionario de la RAE.).

Y tendremos que soportar como, con todo el cinismo, habrá quienes reclamarán nuevamente una mayoría parlamentaria “para poder cumplir el programa electoral”. La experiencia de la ciudadanía es bastante frustrante: cuando una formación política consigue mayoría absoluta, ejerce su poder absolutamente. Surgen los malos modos parlamentarios, el “rodillo” y el desprecio a la ciudadanía, el ninguneo tanto a la oposición política como a los ciudadanos de a pié; se legisla para una minoría teniendo tan sólo en cuenta los intereses de una élite económica privilegiada. Se comienzan a dar pasos hacia atrás en los derechos sociales que tantos esfuerzos han costado al pueblo.

Tan sólo una legislatura con mayoría absoluta trajo avances sociales. Y quizás se debiera a varios factores como la bisoñez de los miembros del gobierno, que provenían de la oposición al anterior régimen y estaban fuertemente conectados a realidades sociales que exigían cambios radicales en las estructuras sociales y económicas de este país. Todavía, aquel primer gobierno respaldado por la primera mayoría parlamentaria, no había contraído el virus del rodillo parlamentario y la subestima, incluso desprecio, hacia el pueblo.

Luego, las mayorías parlamentarias fueron coincidiendo con estancamientos, cuando no retrocesos, en los avances sociales combinados con mejoras sustanciales para las minorías financieras controladoras del poder económico. Los datos estadísticos nos indican que nunca los bancos habían ganado tanto hasta que la democracia empezó a funcionar en este país.

Con la llegada de la derecha al ejecutivo no sólo se consolidan los márgenes desmesurados de beneficios de la gran banca y de las grandes empresas, sino que se amplían a la vez que comienza la política de la devolución de favores. Es, con la primera llegada del PP al gobierno, cuando empiezan a ser ocupados sillones en los consejos de administración por Ex-ministros, incluidos los primeros procedentes de gobiernos socialistas, y cargos similares. Y en contra de lo que se podría esperar no sólo no ha cesado esta práctica que roza la corrupción política por su falta de ética, sino que se ha aumentado con la llamada práctica de las “puertas giratorias”.

Durante esta última mayoría absoluta en la que se apoya el actual gobierno, hemos asistido al destape de corrupciones de los más variados colores políticos, tanto de la derecha como de la supuesta izquierda, nacionalistas, sindicalistas, en el gobierno central y en los gobiernos autonómicos, en gobiernos municipales, etc. Parece que la tarta que conforma esta nación está elaborada con pestilentes y corrompidas harinas y levaduras.

Los ciudadanos asistimos, ya sin asombro, a espectáculos bochornosos de monopolización (homogenización se podría decir) del poder, abusos por parte de quienes deberían garantizar los derechos, impunidad de delincuentes sociales y económicos respaldados y protegidos por quienes deberían perseguirlos, justificaciones y medidas con distintos raseros según el grado de afinidad, inmunidad de políticos corruptos, etc.

Los consagrados “poderes” constitucionales: legislativo, ejecutivo y judicial, dan la impresión de que están en las mismas manos. Cada vez es más exclusivo y restringido el club de los detentadores del poder y de los que deciden sobre vidas y bienes. Y cada vez es más excluyente el Poder, así con mayúsculas, con las clases populares.

Por eso, cuando a diario se inauguran obras, aunque no estén totalmente finalizadas, cuando el/la futuro/a candidato/a se marcan un “bailecillo” gracioso, cuando el político de relumbrón baja a tomar cañitas a la taberna de la esquina, cuando se recorren mercados, se hacen fotos con las amas de casa y se utilizan, en definitiva, todos los argumentos y trucos para parecer que son del pueblo, los ciudadanos debemos pensar, con el sosiego y el talento que caracteriza a este sabio pueblo español, que esta precampaña electoral o larga campaña que para el caso es  lo mismo, no puede engañarnos y que nuestro voto no puede ir para que los mismos sinvergüenzas, del color que sean, que nos han engañado y no consigan de esta forma mayorías absolutas. Tan sólo así no podrán cambiar su programa electoral de la noche a la mañana y empezarán a darse cuenta de que son los ciudadanos, y no una minoría  de políticos, los que deciden, con la fuerza de sus votos, qué futuro quieren para su país.    

Nino Granadero

viernes, 4 de septiembre de 2015

¡QUÉ ASCO!

Las redes sociales están a reventar con la foto del niño de la playa. No hay página de facebook que yo haya visitado que no haga mención a esa foto con un sentimiento de indignación y repulsa ante este hecho. No hay medio de comunicación que no haya reproducido, comentado y lamentado la atrocidad de la imagen. Es verdad que nadie asume tener la culpa ni la responsabilidad de lo que ha sucedido y de lo que sucede con estas migraciones forzadas de huidas inhumanas. Es verdad. Pero también es verdad que todos decimos que la culpa siempre es del otro y así salvamos nuestras conciencias y las descargamos para no soportar el peso inhumano de lo que acontece. Pero... ¿Quién es ese otro? Sin decir quien, el niño sirio Masalmeh lo dice todo y da la solución al problema cuando pide: "Por favor, ayuden a los sirios. Los sirios necesitan ayuda ahora. Solo paren la guerra, nosotros no queremos quedarnos en Europa."  Es muy simple su petición y nada más que pide una cosa,  que paren la guerra. Y aquí viene el problema, el gran problema que siendo una cosa tan simple, como es parar la guerra, lo complique "el otro" y no la pare por intereses espurios. El Dólar, el Yuan y el Euro, con la ayuda de la Libra Esterlina, comandan ese "el otro" que hace que lo humano se convierta en inhumano, que la paz se convierta en guerra y que las poblaciones se trasladen de un sitio para otro a pesar que éstas quisieran quedarse donde están y de donde son. Y ahora nos da esta imagen del niño de la playa:




y en el año 2000 nos daba esta otra imagen en una playa de Tarifa, que capto Javier Bauluz "en la que se ve a unos veraneantes plácidamente sentados bajo su sombrilla en la playa, con su nevera y sus cucas toallas, mientras unos metros más allá un cadáver de un inmigrante subsahariano ahogado con su patera yace en la arena, ignorado"




Este mundo globalizado donde los intereses se han hecho universales, donde las sensibilidades se han hecho insensibles, donde priman más el bienestar de unos pocos que el de unos muchos, donde el poder hace estragos organizando guerras para apoderarse de los bienes naturales que corresponde a la universalidad para someter a los pueblos a sus caprichos, ese "el otro" del dólar, del yuan y del euro, con ayuda de la libra esterlina, son los que hacen que imágenes como estas y otras se den cada día en los distintos puntos del planeta, que visto desde alguna nave espacial, no se distingan fronteras algunas, ni "bichos" vivientes dueños del mismo,  pero que puesto el pies en tierra, el polvo de la indignidad cumbre por entero las botas de los "amos"

Ya el poeta lo decía, que poderoso caballero es don dinero y este canto del poeta, encerraba la tragedia más corta y más extensa de todas las obras escritas por nadie, cuyo argumento es la avaricia de la humanidad por los bienes materiales a costa de la propia existencia de la vida.

Cuando la temperatura de la fiebre de la indignación pase, y esto no tardará mucho en el tiempo, nos olvidaremos de que un día nos encontramos con la fotografía de un niño muerto en la playa y en la misma posición de como si durmiera, después de jugar con las olas, y descansara en las arenas.

La tragedia del todo poderoso caballero don dinero se representa cada día en el teatro de la vida y esta representación, cada día, me da más ASCO.

Es verdad que nadie asume tener la culpa ni la responsabilidad de lo que ha sucedido y de lo que sucede con estas migraciones forzadas de huidas inhumanas. Es verdad. Pero también es verdad que todos decimos que la culpa siempre es del otro.


Simón Candón 4/09/2015

miércoles, 2 de septiembre de 2015

COMO SER PROGRESISTA Y MORIR EN EL INTENTO


Es normal que las personas vayan cambiando a lo largo de su vida. La consecuencia lógica de ir conociendo cosas nuevas, de vivir en condiciones cambiantes, de conocer otras personas que tienen ideas distintas, etc., desemboca en muchas ocasiones, en la mayoría de las ocasiones, en cambios lógicos ante determinadas situaciones y hasta en las concepciones.

En otras ocasiones no se entienden cambios radicales, camaleónicos casi, que en nada, o casi en nada, se parecen a las posturas y posiciones mantenidas a lo largo de la trayectoria vital de una persona.

Es totalmente incomprensible, al menos injustificable desde un punto de vista ético, que personas que han sido consideradas progresistas, que públicamente han defendido la supremacía de lo público sobre lo privado, la primacía de los derechos humanos frente a los intereses particulares y economicistas, el interés público frente a los interesados dividendos de las empresas cuya finalidad es únicamente acaparar dinero, el fin público y universal del dinero frente a la usurpación de las empresas financieras… En definitiva, una trayectoria en la que se ha antepuesto lo público a lo privado y además sin ninguna vacilación. Causa pues perplejidad que se cambie de postura radicalmente, y más cuando se trata de un personaje público. No voy a mencionar el nombre del personaje en cuestión, aunque es seguro que a estas alturas ya vemos el cabello plateado que distingue al gran prohombre que fue en su tiempo.

No es de recibo, al menos para la corta inteligencia de quien firma estas líneas, que si has defendido los derechos de los trabajadores, ahora justifiques las salvajadas y los secuestros de derechos laborales. No es de recibo que si antes se ha defendido la gestión pública de la sanidad, ahora se justifique el enriquecimiento privado a costa de la salud de los ciudadanos, no es de recibo que si antes se ha defendido la enseñanza universal, libre, pública y gratuita ahora se considere más adecuada la panacea de la enseñanza privada. Así podríamos poner varios ejemplos, por desgracia muchos ejemplos.

Claro que si reflexionamos un poco y vemos, por aquello del intercambio de ideas con los que se junta desde hace unos años para acá este prohombre de la política española, se pueden entender, que no compartir, que le está ocurriendo. Estar sentado en sillones de consejos de administración de grandes empresas tiene su servidumbre en forma de cambios ideológicos. (“Poderoso caballero” que diría don Francisco de Quevedo). Cuando la recompensa mensual en moneda cantante y sonante supera la media del salario mínimo en más de 20 veces, es lógico que la cárcel de cristal parezca un palacio en lugar de un lúgubre recinto que priva de libertad. Los sillones mullidos y recubiertos de pieles nobles son muy confortables e impiden pensar que hay personas que no tienen un techo donde cobijarse de la lluvia, del frío, del calor, de la intemperie…

Es triste, muy triste, que se pueda vender una persona, que ha significado tanto, por treinta monedas de plata. Desgraciadamente es así, por mucho que nos pese a los ciudadanos que seguimos pensando que la dignidad de la persona está por encima de un cheque al portador. Todavía hay personas que tenemos principios y nos duele que otros, a los que hemos defendido públicamente y a los que hemos catapultado a la cima, hayan hecho dejación de algo tan importante como es la moral.

Tan sólo así, se entiende la anécdota de la coincidencia de uno de los mayores conservadores que indignamente ha presidido este país, con este personaje venido a menos del que hablamos en estas líneas. Y no deja de ser una desgraciada y vergonzosa anécdota que un personaje responsable de meter a nuestro país en una guerra que tan sólo defendía los intereses económicos de determinados lobbys, coincida con las posturas del “ex” con el pelo blanco.

Que un antiguo defensor de los derechos humanos sea aplaudido públicamente por un  sujeto cuyas apetencias guerreras se cobraron varios cientos de muertos a manos de terroristas… ¡Vergüenza ajena!

Nino Granadero.

martes, 28 de julio de 2015

DESVERGÜENZA, O LO QUE ES LO MISMO: FALTA DE VERGÜENZA TORERA.



Están acostumbrados a dar capotazos a pesar de no tener nada de arte, de no conocer ni por asomo el arte de Cúchares. Tienen el descaro por bandera, pero no el del que encara las cosas a base de pinceladas de genialidad en cualquiera de las facetas de la vida. No se sonrojan cuando mienten y lo hacen a diario con inusitada frecuencia, en muchas más ocasiones de las que debieran. Su patrón de comportamiento no sólo no sigue pautas de ética y moral, sino que camina por senderos opuestos a las dos virtudes mencionadas. Desprecian la honradez y en círculos cercanos la ponen como mal ejemplo, como algo que no se debe seguir. Se sienten impunes y se dedican a elaborar normas legales para asegurarse la impunidad. Tienen la creencia de que engañan a los ciudadanos a los que consideran memos solemnes.

¡Exacto, amigo lector, lo has adivinado: nos estamos refiriendo a la clase política española y en muchos casos a la clase política europea!.

No hay otra explicación, no se puede entender que personajillos que en su vida han hecho nada destacable, que en muchos casos están cortitos (por ser generosos) de preparación técnica, humana, cultural y social, se dediquen con todo el descaro del mundo a la política, a elaborar leyes, reglamentos, directrices, normas de variada categoría, etc. No se entiende que profanos en la materia establezcan las líneas maestras en temas de tanta importancia para una sociedad avanzada como son la economía, la cultura, la enseñanza, la sanidad… Y además tienen el cinismo de afirmar que los demás se equivocan, que todo el mundo está en el lado erróneo, cuando las posiciones de la ciudadanía son contrarias a lo que a ellos les interesa (en esta palabra está la clave del por qué de sus comportamientos).

No es normal que personajillos, con cargos muy importantes, eso sí, implicados en corruptelas, mangoneo y estafa social, sigan apareciendo en los medios de comunicación, con la complicidad de una parte de la clase periodística, tratando de dar lecciones de moralidad a los ciudadanos, cuando están metidos en el fango pestilente de la corrupción hasta el cuello.

Porque aquí, al parecer no sólo es una costumbre hispana, sino un juramento implícito a la toma de posesión del carguillo asignado al que acompaña una generosa nómina y prebendas variadas, que aquí es este país llamado España, no dimite ni el gato. La presunción de inocencia llega a extremos de auténtico cinismo. En cualquier país cuando alguien es acusado formalmente por una falta (no es necesario que sea delito, con que esté mal visto socialmente es suficiente), presenta su dimisión. ¿Aquí? No se ría usted amigo lector, porque es para echarse a llorar.

Es necesaria una regeneración de verdad, una estructura social que dote de valores morales, éticos y de dignidad al desarrollo de cualquier cargo público que represente la voluntad expresada por los ciudadanos. Porque a los trabajadores de la administración ya se les impone la disciplina y los comportamientos que tienen obligación de tener, y nos parece muy bien.

Es preciso que nuestra sociedad se dote de los mecanismos necesarios para que la tolerancia que sufrimos ante estos comportamientos desvergonzados desaparezca. Y una cosa más: es preciso, indispensable, que los periodistas dejen de obedecer las órdenes que surgen desde las instancias del poder y cumplan con su obligación: informar a la ciudadanía.

Nino Granadero.

lunes, 20 de julio de 2015

TE ECHO DE MENOS


Desde hace ya algún tiempo estamos inmerso en una “globalización” que fue inventada para someter más fácilmente a las naciones en su conjunto que una a una, ya que de esta última forma costaría más trabajo y llamaría más la atención al mundo en general. Someter a todas las naciones a los designios e intereses del gran capital, no es tarea fácil y hubo que inventar “la globalización”. La globalización no es ni más ni menos que una estrategia para ganar una guerra, no una batalla, no, una guerra  y ganar esa guerra era de vital importancia para el gran capital. Se dice que la democracia es el sistema menos malo para la mejor convivencia entre los hombre, pero el empleo de la palabra democracia es la tapadera de las dictaduras. Las marionetas se mueven a través de hilos y los hilos los manejan quienes los tienes. El Grupo G-7 es su tenedor y los utiliza a sus intereses y antojos y no hay que darle más vuelta.

Cuando por primera vez escuché “mundo globalizado”, me dije: aquí hay algo más que buenas intenciones. Ha pasado algún tiempo desde entonces y veo las consecuencias a la que nos ha llevado el “mundo globalizado”. La esclavitud de grilletes y cadenas a las naciones globalizadas, sumisas a las directrices de los intereses económicos del mundo “civilizado globalizado”.

Al mundo globalizado le interesa, principalmente, como beneficios potenciales, los resultados económicos y se marca como objetivos fundamentales la eficiencia del mercado; la mejora en la comunicación y cooperación internacional, con el objeto de llevar un mejor aprovechamiento y explotación de los recursos; el impulso al desarrollo científico-técnico por ser lucrativo; a la capacidad de maniobra frente a las fluctuaciones de las economías nacionales y a la eliminación de las barreras de entrada del mercado laboral, financiero y de bienes y servicios, por contra corre los riesgos de la irresponsabilidad de empresas y multinacionales; el aumento de desequilibrios económicos, sociales y territoriales; el descuido sobre los índices de desarrollo humano: aumento de la pobreza y la pérdida de factores que no se adapten a la competencia.

Al capitalismo le conviene, le interesa la crisis y por eso la provoca, lo mismo que la globalización. De unos años a esta parte, la crisis se ha cebado con esta parte del mundo “globalizado”. El “estado del bienestar” sobrepasaba los límites establecidos por los globalizadores y,  por lo tanto, había que romper esa tendencia nefasta para los inventores y entonces,  van, descuidan los índices de desarrollo humano, aumentan la pobreza y provocan la crisis. Resultado, el perseguido por el capital, hacer más pobre al pobre y más rico al más rico. Es como el río, su destino es morir en el mar.

En todo esto, los ciudadanos, los pueblos, las naciones del mundo no cuentan para nada. Son meros espectadores bajo el telón del circo de la globalización.

Pasó en Italia, globalizada, el gobierno elegido por los ciudadanos, por el pueblo, por la nación, fue sustituido por los “dueños” del circo porque no daba la talla del espectáculo.

Ocurre en estos días en Grecia, globalizada, que en contra de lo que deciden democráticamente sus ciudadanos, sus pueblos, la nación, a los “dueños” del circo, no les parecen bien y van le ordena que deshaga lo decidido y como castigo, la humilla y la machaca sin consideración alguna para plegarse a los interés del espectáculo, del circo.

Lo mismo les ocurre a las otras globalizadas, que ni siquiera nombro, donde los ciudadanos y sus pueblos no pintan nada al estar encerrados bajo el telón del circo de la globalización, siendo meros espectadores del espectáculo que en cada momento interesa a sus “dueños.

¡Qué grande es la palabra libertad!

Te echo de menos.


Simón Candón 20/07/2015

martes, 30 de junio de 2015

DRACMA, QUE NO DRAMA


Cuando a la UE, el núcleo inicial, por aquellas fechas con aspiraciones tan sólo de mercado común (con minúscula, las mayúsculas vinieron después), se le quedaron pequeños los límites, empezó a madurar la idea de ampliar el MC (ya con mayúsculas). La idea inicial, fundamental y mercantilista era ampliar el campo para vender los productos manufacturados de los países industrializados de Europa. Para nada subyacía la idea de una gran unión de naciones que tuviera la solidaridad por objetivo, la unión entre los pueblos, la participación de los ciudadanos en un proyecto común, ni mucho menos el enriquecimiento cultural de los pueblos que conforman Europa.

Todo era más simple y más prosaico: había que conseguir abrir nuevos mercados donde vender los excedentes industriales. El núcleo duro, del entonces Mercado Común, estaba constituido por Alemania, Francia e Inglaterra a las que se añadió, haciendo galas de sus dotes innatas de diplomacia, Italia, siempre presente en la alta política en concordancia con la tradición del príncipe Maquiavelo.

Ahora, cuando Grecia, la burbuja griega no contributiva, le ha estallado en las manos al núcleo duro de la UE representado por los altos financieros del BCE, se demoniza al pueblo griego. Se dice que los griegos son derrochadores, vividores, inconscientes y desvergonzados. Los que dicen esto, obvian que fueron ellos los que forzaron la maquinaria para que Grecia pidiera su entrada en la UE; y la forzaron para colocar sus coches, sus televisores, sus frigoríficos y sus cocinas. Pero además lo hicieron de una forma alevosa: admitiendo, a sabiendas, datos falsos. No podemos olvidar quién fue el “padre” del informe sobre la situación económica de Grecia antes de ser admitida en la UE. Esos datos, interesadamente falseados, fueron premiados con el ascenso del autor del felón informe a las máximas alturas de las finanzas europeas. Y ahora se quejan los prebostes europeístas de que los griegos no cumplen, les mandan los hombres de negro para imponer estrecheces a los ciudadanos y asegurar que la banca, siempre está detrás de la especulación en todas sus formas, recoge los dineros prestados y la usura de los intereses.

Se plantea el problema en términos de drama: la salida o expulsión (queda mejor el segundo término para el orgullo teutón dominante) puede romper la baraja y el equilibrio de la UE. ¿Qué equilibrio?, el impuesto por los países grandes en su propio beneficio. El drama se proyecta como una sombra de mal agüero para los ciudadanos comunitarios. Ahora, cuando se vislumbran pérdidas si se utiliza el concepto de “ciudadano”, a la hora de reparto de dividendos bancarios y de beneficios empresariales sólo hay accionistas privados. Como siempre: las ganancias son privadas y las pérdidas se socializan.

El Drama no es para la ciudadanía, dejemos clara la cuestión. El Drama es para el sector financiero, para los especuladores que utilizan el dinero ajeno en beneficio propio y que ven el peligro de no poder llenar sus arcas. ¡Y eso que han impuesto estrecheces a los ciudadanos griegos, españoles, portugueses, italianos, franceses, alemanes, holandeses, etc. (¡OJO SOLO A LOS CIUDADANOS!) para asegurar rendimientos a sus accionistas basados en el sacrificio y en la rapiña!. Es imponer la máxima de los acreedores: conseguir plusvalías aún a costa de la honestidad, de la privación de derechos básicos de las personas y de cercenar el futuro de los pueblos.

El drama del pueblo griego no es tal. Los griegos tienen una salida airosa a la que tiene derecho el pueblo heleno: volver al dracma. Y si para ello tienen que votar NO el domingo, los ciudadanos europeos, por mucho que nos intenten mediatizar con los medios de comunicación, lo vamos a entender. Por encima de intereses sectarios y torticeros está la libertad, la dignidad y la honra de los ciudadanos griegos. Aquí está en juego algo más que el futuro del pueblo griego: está en juego la dignidad y la honra de todos los ciudadanos europeos, frente a los intereses espurios de unos pocos.  El drama se queda para los financieros especuladores y vampiros, siempre ansiosos de chupar la sangre al pueblo.


Nino Granadero     

miércoles, 24 de junio de 2015

PROMESAS A LOS FUNCIONARIOS


Tengo un primo que es funcionario desde hace algo más de 30 años. Su vida laboral, prácticamente ha transcurrido en el sector público. (Salvo desde los 15 años que empezó a ser explotado en el sector privado hasta los 25 que se ganó el puesto por oposiciones). O sea que mi primo es de los funcionarios con los colmillos retorcidos. Lo han maleado poco a poco los distintos gobiernos a los que ha tenido que sufrir y que han denigrado el carácter de servidor y empleado público que tiene el funcionario. Hechas estas puntualizaciones, haremos algunas reflexiones sobre la “generosa” oferta del actual gobierno (el anterior también se llevará alguna que otra pullita).

No se entiende la desvergüenza del actual gobierno en su “oferta” que es humo, y además humo de hoguera de cuatro papeles, o sea que se disipa nada más abrir una ventana. Vayamos por partes: El gobierno “estudiará la posibilidad de subir los salarios de los funcionarios y de devolver un día más de asuntos propios” es lo que ponen en boca del Presidente, Sr. Rajoy, los medios de comunicación. Esta frase encierra dos trampas y dos medias verdades y una mentira total además de mal intencionada. Primera parte: subir los salarios a los empleados públicos. Ocultan que el señor Zapatero bajó un 10% de media los sueldos a los empleados públicos. Ojo que fueron los primeros trabajadores a los que se les bajó el sueldo en España, o sea que el gobierno supuestamente socialista de Zapatero, puso en el escaparate público, como culpables de la crisis, a los funcionarios que ganaban mucho. Esa fue la lectura de los ciudadanos y las manifestaciones de alegría eran constantes y  públicas en medios de comunicación, bares, charlas en medios de transportes, debates, etc. Por cierto que era la primera vez en la historia de nuestro país que se bajaba el sueldo a trabajadores públicos, y para más inri lo hizo un gobierno del PSOE.

Las consecuencias de esta primera medida la empezaron a sentir los sectores del comercio y de la hostelería a los pocos días (pregunten a personas que trabajen en estos sectores y tendrán las respuestas).

Segunda parte: se “estudia” devolver un día de asuntos propios a los funcionarios. Ni lo comentamos, basta con hacer incapié en la palabra DEVOLVER, o sea que se había quitado algo que era de los funcionarios. (Este concepto coincide con el término robar, recogido en el diccionario de la RAE, en sus dos primeras acepciones). No se dice que varios días de esos asuntos propios fueron “otorgados” por el Ministro Sr. Moscoso como compensación por la pérdida de poder adquisitivo de los funcionarios, o sea, que no era nada graciosamente concedido por el gobierno de don Felipe González y que, cuando llegó el Gobierno del Sr. Rajoy, rebañó para demostrar a la opinión pública su gran “fuerza moral”.

Pero el peor engaño reside en la palabrilla, que pasa casi desapercibida salvo para la mente maquiavélica de mi primo: el gobierno “estudia”. Mucho nos tememos que se quede en eso, en estudios; es más, estamos seguros que ni siquiera se van a molestar en estudiar nada. El titular es para que la opinión pública crea que este gobierno, igual que los anteriores, está preocupado y trabajando en el tema. Cuando pasen las elecciones todo volverá a su sitio y estos cauces embravecidos quedarán, como siempre, en aguas de borrajas.

Hay que decir las verdades completas para que los ciudadanos se enteren de TODA la verdad, y luego que decidan pensar lo que crean más oportuno:

1.- El gobierno del Sr. Zapatero, tiene en su poder el hito histórico de ser el primero en BAJAR  el sueldo a los empleados públicos, un 10% de media aproximadamente. 

2.- Los días de asuntos propios, como ya hemos apuntado anteriormente, eran un derecho como los conseguidos por los trabajadores cuando firman un convenio (en este caso 3 días eran como compensación de no subida salarial).

3.- Se ha aumentado la jornada laboral a los funcionarios en 10 horas mensuales, otro hito histórico, esta vez en el haber del Sr. Rajoy, sin ninguna compensación a los trabajadores.

4.- Se eliminaron durante dos años las pagas extraordinarias (todos los trabajadores tienen derecho a ella menos los funcionarios que durante esos dos años no la han percibido). Hay que decir la verdad completa: las pagas extras de los funcionarios, salvo una sola vez en toda la historia de la función pública en España, no era el doble de la nómina, sino aproximadamente un 60% de la misma ya que era, y es ahora también, el sueldo y la antigüedad lo que se paga como extra, el resto de conceptos no entra en la paga extraordinaria.

5.- Al igual que al resto de los trabajadores, se ha subido la edad de jubilación a los 67 años (¡virgencita que me quede como estoy!). Nunca ha habido, ni hay ahora, entre los funcionarios (salvo los dedicados a la enseñanza que se pueden jubilar a los 60 años con 30 años de servicios) jubilaciones anticipadas como en el sector privado que se han prejubilado con 50 y pocos años a muchas personas.

6.- Se están amortizando los puestos de los funcionarios que se jubilan, es decir que se quedan vacantes, lo que repercute en menos personal para atender a los ciudadanos y menos oferta de empleo público para los jóvenes que quieren acceder a un empleo.

En total, si metemos conceptos a los que antes tenían derecho, la pérdida de poder adquisitivo acumulada de los funcionarios sube por encima del 25%.

Hay para bastante más, no tanto como para una Espasa Calpe, pero casi. Se nos plantea una cuestión de difícil respuesta: ¿A quién pretende engañar este gobierno y los que han contribuido antes al deterioro de la dignidad de los trabajadores públicos?.

Nos sospechamos que el problema del Sr. Rajoy es que de los casi dos millones y medio de votos de funcionarios se le pueden escapar más de la mitad entre votos directos y de familiares y eso, es muy peligroso (evidentemente peligroso para el Sr. Rajoy).

Nino Granadero